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Mineral abrazo
Guarda el cabello negro
las piedras de agua que colocó en la boca
el perfume del sol
la sábana que la envolvió de prisa.
Guarda
el suspiro del ramo de la novia
una novela de Mario Benedetti
la cadencia de Kenny G
y dos líneas de Imagina.
Guarda
las lágrimas en el saco y la camisa
el fuego del silencio
el desamor en la constelación del remolino.
Guarda el hambre
el llanto
el extravío
los sutiles desmayos de las once
la sonata de Mozart
y el mineral abrazo que lo deja.
Guarda
la página invernal
la cumbre de la errancia
el crimen perfecto del comienzo.
Guarda el polvo
la señal de la cruz
el incensario
un rostro oscuro que mira sin mirarlo.
Guarda
el manantial de voces
un abanico de instantes sin retorno...
Roberto Reséndiz Carmona
Zamora, Mich., México
Piedras blancas
Me asombra el sol
la tinta roja de los libros
las minas que sonríen bajo los arcos de la plaza.
Me asombra
Salvador Dalí
las calles que saben a nostalgia
que saben
a cada uno de los días que se quedaron.
Me encantan
los besos furtivos
lamer el silencio
sostener un café con la media luna.
Me asombran las miradas tristes
las ojeras de talle largo
la noche que deja la piel sin epidermis.
Me siguen asombrando los espejos
las piedras blancas de las nubes
la línea del corazón en el papel pautado
el roce de fantasmas
saberla
en el tierno follaje del almendro.
Me asombra
el fruto de los árboles
el aroma original de los segundos
la historia de Helena con cuatro vasos de candela.
Adoro
la libertad del vuelo en la ventana
beber el fuego azul de su costado
languidecer
sobre las grecas de la Alhambra.
Me asombran
las partituras de Vivaldi
los manuscritos de Leonardo
los poemas que calzan
la mirada de otro...
Roberto Reséndiz Carmona
Zamora, Mich., México
Brazos colgados
Tengo los brazos colgados
y el mundo me duele hasta el cansancio.
Pincha la tristeza
los lunares de la cara
el antebrazo cardo
y la arteria pulmonar izquierda.
Lloro por la crueldad
con la que asesinan a los niños
por la maldad que habita entre los hombres
en cada barrio y su costumbre.
Danza el ciego
en el espacio donde estaba el alma
se inundan las prisiones
con tormentas
y la incertidumbre de castores.
Cuelgan los brazos
me declaro infeliz por la barbarie de los hombres
grito por la injusticia genocida
por la rastrera barca
calafateada con sangre de chacales.
En medio de la estupidez que inexorable avanza
libero maldiciones
mariposas que tejen
capullos de esperanza…
Roberto Reséndiz Carmona
Zamora, Mich., México