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I
Déjame dibujarte…
Poner tres puntos suspensivos en tu frente
Y dos interrogantes en tus ojos.
Déjame dibujarte…
Hablar entre líneas de tu boca
Que juega sortilegios
De tus labios, destrazar las comisuras
Y quedar al final prendido del carmín
Que brota incendiando tu sonrisa.
Retirar las estrellas que apagan
Ocultar las arrugas que se ciernen
Y no hablar con pintura
De los senos que tiemblan a tu paso.
Olvidar las caderas que mórbidas se mecen
Al compás del tacón que grita tu perfume
Meditar en el sexo dormido en la entrepierna
Y a su influjo dejar el aislamiento.
Déjame dibujarte…
Hundir las manos en la noche
Y llevar los puños cerrados a tus ojos
Y guardar en la caja de pandora
La tormenta que se rompe
Sobre el bosque fantástico de muerte.
Déjame dibujarte…
Con dedos ágiles recorrer tu figura
Y abrir el cielo a mi lenguaje
Y cerrar tus ojos al desmayo de las sombras…
II
Y siento que me muero…
La sangre golpetea la incertidumbre
Sin que logre salir a que se tienda.
Fallaste…
Has tejido los lienzos de medusa
Y los ojos negros que flotan en la copa.
Es carmín y es un beso
Dolorosamente recorrido por la boca
Que me sabe a olvido
Que me sabe a licor vomitado en la resaca;
A nostalgia de ebrios
A soledad atada en una mesa
A ropa que huele a tu perfume.
De pronto… se me ha olvidado que me muero
Que tus ojos labraban mi epitafio;
Que tu boca me mordía entre el silencio;
Que mi muerte se muere con tu muerte.
Después de todo, qué sabemos?
El morder a los días no nos endiabla
No nos vuelve más sabios que los asnos
No nos da más vida que los vinos.
Lo sé y estoy consciente
No has de drogar mi vida embalsamada
No he de fincar un huerto en tus miradas
No he de sembrar inviernos en tu vientre
Caprichosa manera de tinieblas.
Después…
La muerte sigue siendo la muerte que trasnocho
La que cargo entre sonrisas somnolientas
La que ahoga el cuerpo destrozado
Sin que llegue a ser el vino que consumo
Ni la mujer que trota entre los tragos
Mucho menos la angustia que trago la botana
Ni las arrugas que cruzan entre líneas,
Ya ni los ojos que acusan desvarios,
Que me invitan a que mienta a mis mentiras
A tejer más copas con la muerte…
III
Es un beso…un soplo por la noche
Tres calles que huyen entre sí
Y dos amantes tan solos como el foco
Que se mece con el viento allá a los lejos.
Es un beso…un recuerdo en los labios añejados
Dos carbones que se apagan lentamente
No importando el rescoldo de mi boca,
No importando el influjo de mis venas.
Solo un beso…caricia que se ahoga
En un burdel disfrazado de cantina
Sencilla estrella que muere entre mis manos
Que mato con caricias de otras bocas olvidadas.
Es un beso que marca mi reloj sin manecillas
Una noche que camina dando tumbos
Por las calles oscurecidas con lamentos
Por tus ojos tan negros como mi alma.
Es un beso…llorar del corazón que va sudando luto
La muerte con labios bermellones
Y cabellera que va desesperada
A observar la muerte del ahorcado.
Únicamente un beso que juega al asesino
Que juega a ser la cumbre de homicidas
A torbellino de estrellas que se van de juerga
A tembloroso azar de mi destino.
Entonces, el beso se convirtió en poeta
Un sueño que contempla lágrimas de clavos
Que se esconden coléricas en su ataúd de plomo
En su ataúd de besos y de rosas
En su ataúd de sangre de otras bocas.
Es un beso…
Llorar del corazón que va sudando luto…