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TE MORISTE
Te moriste
te enterré
dejé de verte
recé dos oraciones
me perdí
en un cometa de papel
agonizante.
Nada te di
nada te dejé
nada nos debíamos
sólo
nos dejamos
huérfanos
sólo
nos dejamos
sin padre
sin madre
sin corazón
sin alma
sin razón
sin fuerza
solos
doloridos.
Te moriste
nos dejaste
¿qué afán de irte?
¿qué afán de los silencios?
que afán
de no molestar a nadie
de quedarte callado
de guardar todo
de guardar tu muerte.
Cediste
nada te importaba
todo se moría
para qué maldecir
para qué saber
cruzar el cielo.
Nos dejamos
te pedí como ángel de la guarda
como hermano
junto a éste corazón
que va penando a diario.
Nada me pediste
ni el consuelo
el padre nuestro
el padre mío.
Te moriste
solo
de madrugada
al final de la noche
como las estrellas
cansado
sin ganas de vivir
sin ganas de morirte.
Después de todo
la vida se te hizo insoportable
te dolía saber
comer
respirar
latir
llorar
navegar contra corriente
depender
lastimarte
comprender
que todo era en vano.
Te moriste
te pedí en mi paso
en mi vida
en la agonía
en mi holocausto.
Te moriste
con tu verdad
con el grito
con la orfandad
que dejan los silencios.
Te moriste
sin ganas de vivir
sin ganas de morirte...
HACE DÍAS
Hace días mi padre tiene miedo
del beso de la muerte
del sueño ausente
del mar silencioso
del mundo de los muertos.
Hace días
tiene frío
tirita helado al medio día
imagina
el oloroso mole de la abuela
lo come
platica despacio con su madre
quemar
los últimos suspiros del recuerdo.
Ha perdido la fuerza
las ganas de oír
de ver amaneceres
olvida el día
la hora
se sumerge en el cosmos
azul
embravecido.
Es triste ver cómo se consume
se encorva
su piel se adelgaza
se suaviza
y rueda escalinatas su memoria.
A veces llora de impotencia
quiere beber sin laberintos
hartarse de la vida
volver a los brazos candentes
a corretear la luna sin estrellas.
Platica
de algunos fantasmas de colores
de cómo llegan y juegan en su cama
de entradas
salidas
de fugas y derrotas
de algunos sin rostro
sin nombre
sin arco ni esperanza
sin piedras
el sur del hemisferio.
Toda la vida crecer
para terminar consumido en una cama
toda una vida urgente
cosiendo retazos
al cuerpo de ceniza
sin saber el secreto
del beso de medusa.
Mi padre
parece un árbol que cambia a cada instante
parece
arena de mar
terrón de mascabado
urgencia de lunes a domingo
silencio
que deja caer
azules lagrimones.
Se acabó la voz
los viajes
el traje
la corbata
el bullicio de las aulas
las cabalgatas
los jolgorios
el queso calentano
la copa de brandy
el son
los abajeños
las charlas amenas
todos los cumpleaños.
Ignoro qué piensa
ignoro
a qué vienen los fantasmas
qué le dice su hermano
sus padres
la tierra
las visiones
que deambulan a ratos por su cuarto.
Mi padre platica con la abuela
le lleva mole
tortillas amasadas
instantes de luz donde camina.
No quiero morir
me dijo un día
quiero vivir
saborear
un soplo más
en la taberna del destino.
He tocado su mano escurridiza
sus ojos extraviados
que cambian de colores
la plata del pelo
el miedo que tiene
el miedo que le tiene
hasta la muerte...
TAL VEZ
Tal vez robé
las mejores manzanas de su huerto
los días más largos
las más sobresaltadas noches
el elíxir legendario.
En primavera
colocaron los cirios
nada que hacer
sólo esperar
a que el tiempo escurra parafina
morder la soledad
los cascabeles de la muerte.
Un frío de párpados caídos
el rezo amargo
el agua podrida de las flores
la penosa vigilia del velorio.
Naufraga la mañana al interior del templo
las naves
desploman el copal y el encino
campanadas
salmos oscuros
llantos amarrados
tañidos caminando a ciegas.
En la soledad del camposanto
el tiempo se detiene
se adueña del pasado
cada paso regresa de la tumba
llegan sin aliento a la costera
Recordar los nísperos
las aves rojas y las chirimoyas
la suave pulpa
los huesos negros…